Los viernes son raros.
Me he dormido tarde durante las últimas 2 noches (4 a.m. en promedio) y me he levantado temprano (7:30 a.m.), entonces vuelvo a dormirme 15 minutos después y despierto como a las 12 ?…algo asÃ.
En realidad los viernes son como cualquier otro dÃa. Lo que sucede es que estoy como desvelado.
Además de eso me duele es estomago por tomar expresos en ayunas, por tomar medicamentos y no desayunar. Ahora, es este instante ya estoy en el tesito y la buscapina y apenas y es mediodÃa.
Mientras escribo este post la mujer de la limpieza tira unos impresos del librero y eso hace que me duela de nuevo el estomago.
¡Los perros!…aun no he hablado de mis perros.
Es una mañana frÃa a pesar de que hay sol.
Escucho música.
En cuatro horas debo de dar una clase. Es algo que debo de hacer, eso es todo.
Ayer me preguntaba sobre la posibilidad de que me sacara la loterÃa, sobre qué harÃa, si seguirÃa haciendo lo mismo.
Escucho que la persona de la limpieza lava algo. Me pongo a pensar qué puede ser. Bebo mi café ya frÃo.
Mi perro no está en la sala, lo busco pero no lo veo cerca. Se ha ido a parar al lado de la persona de la limpieza. Es como si investigara a qué huele o qué hace.
Lo observo un momento y me identifico con su curiosidad.
Guardo la leche y el jugo de naranja que compré ayer en el super.
Observo por la ventana, siento que algo se está gestando: un enorme pino verde, de fondo, un cielo claro.
Afuera, en el jardÃn, hay mucho trabajo que hacer.
La llanta de mi camioneta lleva dos dÃas ponchada desde que regresé de Santa Fé. Ese noche me mojé. Desde ayer tengo gripa y no tengo fuerza ni para trabajar, ni para cambiar la llanta. Le he llamado al jardinero para que le diga a su hijo que venga a cambiarme la llanta y me la lleve a arreglar. El celular del jardinero no está disponible o se encuentra en el cerro sembrando arbolitos.
Es un dÃa bonito pero yo me siento muy enfermo, respiro por la boca porque tengo la nariz tapada. Me he terminado ya una caja de klinexs, o como se escriba. Afuera uno de mis perros el más pequeño, ha comenzado a arrastrar su plato metálico por es suelo.
Me enoja estar enfermo. Mañana otra de mis perras entra en competencia y no podré disfrutar mucho el evento.
Yo no sé donde pesqué este virus si en mi pueblo la gente no se enferma.
De repente siento que el paladar me quema y las piernas me hormiguean, y asà pues no es posible que cambie la llanta de la camioneta.
Me gustarÃa aprovechar el tiempo y leer un poco. Compré hace como dos meses el libro de kitchen y me gustarÃa leerlo hoy.
Aunque no me sienta bien debo por lo menos sacar a los perros a que se oren, ya se parecen a mi. Estornudo.