Extraño mi vida en la frontera.
Cuando la recuerdo, es como un lindo sueño.
Compraba discos de 45 revoluciones, sencillos.
Compraba, también…¿soñaba?
Aunque ahora vivo al sur del df, se perfectamente que el dÃa en que muera mi padre, regresaré a vivir a la frontera.
Lo enterraré y me mudaré.
Y es que amo el tipo de mujer del norte, cualquier cosa que eso signifique.
Y amo mi estilo de vida norteño, soy de los que hace su propia carne asada los fines de semana en su propio asador en su propia casa.
Amo mis jeans wrangler y las billeteras, que no carteras, largas.
Con frecuencia se pregunta a la gente de dónde es, refiriéndose a su lugar de procedencia, más propiamente al sitio en donde nació.
No siento que el sitio en dónde nacimos o la infancia nos marque de por vida.
Mis primeros 13 años de vida los pasé en el df.
Era un chilango que vivÃa en un horrible sitio llamado Santo Tómas; mis madre se crió en Santa Julia, cuna de los panchitos, los originales.
Pero a los 13 años mi propia madre me abdució y me llevó con ella al paraÃso.
VivÃa en la capital de Coahuila, 500 mil habitantes, poquÃsimos chilangos y un nuevo cosmos por descubrir.
Hablo de los 13 años, joder.
13
Y me sorprendo porque ahora mi hijo tiene 13 años y no puedo verlo como alguien que siente y experimenta lo mismo que yo pasé cuando conocà mi nueva vida en Saltillo.
Digo, es ese tiempo tal vez odié estar en aquel sitio: apenas y tenÃa 7 cines cuando cruzaba el df para ir a gigantesco Apolo Satélite.
Que flash.
13 años, después los 16 y la prepa, momento ciego en que uno cree que se come el mundo. Pero en aquel sitio y por el colegio en el que estaba sà que me lo comÃa.
Mi etapa en la universidad fue como una verdadera pelÃcula.
Con todos los clichés posibles, desde el jugador de fútbol, americano claro, porque el soccer era de chilangos; hasta el tesorero de la mesa directiva de mi generación.
Corte a…
Mi regreso al df.
Regresé buscando algo que sà encontré, sólo que ahora ya no hay nada acá que me haga sentir como de 18 años.
Por eso es que hoy he despertado con el génesis de mi regreso.
…I can feel it coming in the air tonight, oh lord…
Añoro mi pasado.
Me vino lentamente a la cabeza mientras escucho una canción en mi habitación.
Como que me angustia saber que se ha ido para siempre.
QuerÃa cortar un poco de leña pero el clima se puso hostil y me vi en la necesidad de guardarme, esconderme dentro de un sleeping.
Tengo frÃo pero el termómetro me dice mentiroso.
Es la añoranza, es volverse viejo.
Ayer un amigo me llamó pidiéndome el teléfono de su ex novia.
Eso me pasa por confiarle que ella y yo tuvimos un encontrón en la cineteca y que eso desencadenó que una noche acabara en mi casa.
A mi amigo le dije que no tenÃa el teléfono.
No me creyó.
Hoy volvió a llamarme preguntándome que si ayer que me pidió el teléfono, su ex y yo habÃamos hablado.
―No te digo que no tengo el teléfono ―le dije amablemente.
Tuve que ser más explicito para que me creyera.
Mira, ella y yo la última vez como que tuvimos malas vibras. No nos peleamos ni nada, terminamos bien pero pues yo ya no tenÃa ganas de verla y decidà tirar el papel en donde habÃa anotado su teléfono.
El celular en donde también lo tenÃa pues ya estaba viejo y se lo regalé al portero de mi oficina.
Sólo hasta que le dije eso, medio me creyó.
―No he hablado con ella, ni la he visto en más de 6 meses ―tuve que categorizar.
Me dieron ganas de decirle a mi amigo que era mejor que no intentara llamarla, que ella habÃa estado enferma de no sé que y que el medicamento la habÃan puesto muy mal.
Era verdad. Por eso fue que ya no quise verla, me daba mucha flojera que su mente ya no tuviera esa sagacidad de antes.
Además nunca traÃa dinero. En la cineteca me abordó pidiéndome que la invitara a comer cuando yo salÃa de la tienda de libros cargado de bolsas y 2 rompecabezas.
Antes me impresionaba con sus estudios de literatura pero después ya todos los autores que citaba, o ya los conocÃa o estaban muy pasados de moda.
Cuando colgué el teléfono, después de hablar con mi amigo, iba manejando en la carretera. Me quedé pensando en él.
¿Para qué quiere hablar con su ex?
Como 5 kilómetros después, recordé que la esposa de mi amigo se encontraba de viaje en la FIL.
Sentà lástima por mi amigo y pensé que también habÃa cosas del pasado que no añorarÃa nunca más.
Me intriga mi vecino.
Todas las noches observo la luz encendida de su habitación a altas horas de la madrugada. De repente lo veo salir a su terraza, las cortinas bailan haciéndole una caravana.
Debo de reconocer que no tiene mal gusto musical cuando apenas percibo el disco de Nightmares on wax que tiene puesto.
Lo veo en jeans y chamarra de invierno moviendo cajas, sacando cosas como si hubiera decido que a las 3 a.m. es una hora adecuada para elegir qué cosas va a tirar a la basura para inicial el año nuevo.
Por momentos la música cambia de ritmo, no entiendo a qué puede dedicarse escuchando Röyksopp. Tal vez es dj…no lo creo, ya está medio viejo para eso.
Después apaga su luz y veo salir humo por la chimenea
Le escucho una canción muy tranquila de Daft punk y me da coraje pensar que esta recordando el concierto que me perdà porque casi no estoy enterado de nada.
Siento envidia de él porque al parecer no trabaja, siempre lo veo en casa por las mañanas.
SÃ, debe de ser viejo porque escucha a Leonard Cohen, quizá tiene mi edad.
Afuera, en su cochera hay un auto raro, es un toyota FJ cruiser sin placas. Es color amarillo. ¿A qué puede dedicarse alguien con un auto as�
Por las mañanas la señora del aseo que tiene, le cuelga su ropa en un tendedero cercano a mi barda. Sólo veo jeans y sudaderas de super.
El otro dÃa uno de mis perros estaba mordiendo algo que se habÃa encontrado en el jardÃn, era un boomerang de madera con una calcomanÃa. Supuse que se le habÃa volado al vecino. Creà que ya no hacÃan boomerang.
Cerca de las 4 a.m. le escuché un disco de sonic youth.
Fui a la cocina, abrà la ventana y me puse a escuchar un poco. Era algo muy bizarro. Por momentos me dio mucha flojera estar como espiándolo.
Encendà un cigarro.
Pensé que mi vida era un porquerÃa porque no tenÃa otra cosa en qué entretenerme mejor que suponer cosas del vecino.
Su música siguió toda la madrugada.
A la mañana siguiente lo primero que llegó a mi mente fue él, corrà la cortina de mi habitación y ahà estaba es el jardÃn en pijama, con su ipod como buscando algo en el césped.
Me queda claro, es un ordinario.
Un extraño.
Por estas fechas yo deberÃa estar en la feria del libro.
El único inconveniente es que no tengo escrito ningún libro, no tengo nada que presentar ni formo parte del gremio editorial.
Aun asà digo que deberÃa aunque no lo este.
Estoy acá en mi cabaña rustiquÃsima a una altura de 2900 mts sobre el nivel del mar, cerca de una montaña que todavÃa no tiene nieve, al sur del Distrito federal.
…deberÃa, pienso miestras tomo mi café caliente observando un poco de bosque.
…¿Debo acaso escribir mi tan esperada, sólo por mi, novela?
Hace un par de semanas platicaba con un amigo al que le preguntaba que debÃa de hacer en cuanto terminara mi novela.
Por alguna extraña razón estoy pasando por todo lo que un escritor para al terminar su libro con la excepción de que aun no…no pues no…he escrito un poco pero aun n…o…
HabÃa dos lÃneas fuertes a seguir: la de el joven autor desconocido que toca las puertas de las editoriales convencido de que su obra es sumamente buena, y el mismo autor pero no yendo a editoriales sino aprovechando sus lazos de amistad y casi compadrazgo con escritores encumbrados.
Temo por una parte reconocer ante ustedes que mi amigo que sugirió que me fuera por la segunda opción.
Aparte de que no tengo libro, digo que deberÃa estar en la FIL y no lo estoy por precisamente eso: no creo en los compadrazgos. Vivo en un mundo ideal e donde todo se gana con sudor y talento, no con favores de cuates.
Aunque pensándolo mejor, cuando esos finÃsimos lectores que compran sus libros en Vips, pagan una novela y comienzan a disfrutarla, ¿a quién le importa como llegó a sus manos?…si fue fruto de un favor de amigos o no, eso ya no importa para el lector.
Entonces sà deberÃa…sà creo en el échame una manita, acuérdate cuando tú escribÃas en los periódicos sobre bares de poca monta…o cuando eras la voz más seductora de la generación más pacheca después de los hippies.
Entonces deberÃa estar ahÃ, hospedado en ese mismÃsimo hotel de 5 estrellas. Con una de mis camas llena de novedades, una pila entera en el suelo también, y el teléfono sonando y yo sin contestar en la tina del baño con un pedazo de block amarillo escribiendo como lo hago ahora…sólo que yo deberÃa estar en la montaña…con mis perros…y un café…y en bosque…
¿Y?