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Tales del Ejido

Diciembre 5, 2007

Curriculum de amor y oficios

Archivado en: flachazos — davidescribe @ 4:09 am

Al año de edad fui el que se chupaba el dedo
A los 2 años el que mordía el corral
A los 3 años fui el que hacía berrinches
A los 4, el que idolatraba a su mamá
A los 5, el nieto consentido
A los 6 años fui el hijo único
A los 7, el que tenía a la novia más bonita de la primaria
A los 8, al que santa le traía los mejores regalos
A los 9, el hijo mayor
A los 10, el que gastaba dinero en centros comerciales
A los 11, el que tenía cigarros escondidos en el closet
A los 12, el que besaba a las vecinas y scout
A los 13, el chilango que vivía en provincia
A los 14, el que tenía las novias que otros querían
A los 15, el bailador y vaquero
A los 16, el jugador de basketball
A los 17, el jugador de billar, el vago.
A los 18, el que no sabía pa dónde
A los 19, el aprendiz de economista.
A los 20, el futuro arquitecto, el esotérico
A los 21, el titular del equipo de Americano
A los 22, el rebelde que se fue de la casa
A los 23, el asistente de ingeniero de sonido
A los 24, el representante de grupos y recién tatuado
A los 25, el papá
A los 26, el aprendiz de escritor y pseudo intelectual
A los 27, el viajero
A los 28, el soltero busca
A los 29, el amante
A los 30, el ex drogadicto
A los 31, el sindicalista
A los 32, el productor musical
A los 33, el desempleado
A los 34, el entrenador de perros
A los 35, el centrado, el policía
A los 36, el que odia la ciudad
A los 37, el solitario
A los 38, el ermitaño
A los 39 tendré una colección de hachas y machetes afilados
A los 40 haré mi propia revolución con una pluma

Diciembre 3, 2007

El blog de Jorge Volpi

Archivado en: reflexión.nisisimas — davidescribe @ 11:27 am

Leo el blog de Volpi y me da algo de risa.
Y es que todo parece tan serio y formal; tan intelectualizado, que me causa más risa que otra cosa.
No se trata de tirar mala leche por tirarla, y mira que el tema del dolor es bueno pero…
Quién soy yo para juzgar estos excelsos versos; cito:

Odio ser humano. Huyo entre las sábanas y, apenas parpadeo -el espejismo de la noche-,reencuentro mi estirpe carroñera. Mi consuelo es no haberme jamás reproducido, o así lo espero.

…vamos, sólo es una probadita.
Por supuesto que es un buen ejercicio el garabatear los procesos creativos más íntimos.
Entonces aparece esto:

Una última aclaración. Quiero escribir a mano, sentir las palabras, una a una, como si fuesen un cargamento que debo llevar de un extremo a otro del desierto. Pero no quiero, no quiero en absoluto, acercarme a la prosa poética o al poema en prosa o a la prosa de poeta. Espero huir de cualquier tentación lírica, de esa melopea y esa orfebrería que tanto fascina a algunos escritores. Detesto los fuegos de artificio. Esos párrafos sinuosos, musicales, plagados de imágenes y metáforas, que no hacen sino exhibir la pedante maestría de sus autores.

Busco la solidez de la roca, reniego del aire.

Debo reconocer que es bueno, pero al fin ejercicio primigenio del blog en el cual no hay una homogeneidad en cuanto a calidad de los post.
Que increíble descubrimiento para mi y mi estudio sobre nuevas tendencias en la narrativa creativa aplicada a medios electrónicos.

Por ahí anda una compañía ofreciendo los servicio para la impresión de tu blog con todo y comentarios.
Definitivamente el de Volpi, necesitará unos 6 tratamientos mínimo, para quitar todo ese aire, que no estilística, que lo hace ser lo que es.
Usted diga.

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